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miércoles, 10 de abril de 2013

Tormentas y tornados


                                                           

                               Tormentas y Tornados

“El Servicio Meteorológico Nacional dio el lunes a la mañana tres alertas de que podrían ocurrir vientos fuertes, lluvias intensas y granizo en Entre Ríos, Corrientes y Misiones”, dijo a Página/12 el gerente de Servicios a la Comunidad de ese organismo, Luis Rosso. Ese alerta “incluía la posibilidad de que hubiera un tornado, pero por el instrumental con el que contamos es imposible determinar dónde iba a ocurrir, si es que se produce”, sostiene el especialista. Y agrega que “el SMN nunca advierte si existe la probabilidad de que pueda ocurrir un tornado, porque no hay una cultura en la sociedad acerca de qué se debe hacer en esos casos”.
Aunque todo indica que lo que provocó la tragedia en el paraje misionero de Santa Rosa fue ese fenómeno meteorológico, para los expertos del SMN recién la semana próxima, cuando los peritos viajen al lugar, se podrá determinar si se trató de “una tormenta severa o de un tornado”.
¿Qué diferencia hay entre esos fenómenos? “La tormenta severa consiste en una corriente descendente, que corre plana sobre el terreno, a mayor o menor velocidad, mientras que el tornado tiene la forma de un cono giratorio, que tiene su base en la nube y su punta sobre la tierra. La diferencia entre ambos se determina por los daños producidos”, explica Rosso. El tornado arranca los árboles, la tormenta severa los voltea.
 El Servicio Meteorológico no pudo registrar la tormenta, ya que tiene estaciones en Posadas, Puerto Iguazú, Bernardo de Irigoyen y Oberá, todos puntos ubicados a más de cien kilómetros del epicentro.
¿Por qué se origina un fenómeno de este tipo? “En este caso, se produjo por el ingreso de un frente frío que vino desde el océano Pacífico y chocó contra un frente cálido en el sur de Brasil, lo que provocó la inestabilidad”, explicó Rosso.
Los meteorólogos detectaron el lunes una pista de que podía haber un tornado: “Una nube del tipo cumulus nimbus, de desarrollo vertical”. Pero admitió que no se hizo la advertencia, ya que no es costumbre del Servicio Meteorológico: “De acuerdo con la estadística, por cada tres tormentas severas, se produce un tornado. Si cada vez que se detecta un alerta se dice que puede haber un tornado, y después no ocurre, se genera el efecto inverso al que se busca: el usuario deja de creer que puede ser posible”, estimó Rosso.
De haberse advertido, además, no se hubiera podido saber dónde ocurriría. “Para hacerlo, necesitamos una red de radares interconectados. Eso permitiría anticipar un fenómeno de este tipo unos 15 minutos antes de que se produzcan”, informó el meteorólogo. “Actualmente tenemos sólo tres radares: uno en Ezeiza y otros en Pergamino y Paraná, que son del INTA. Se está por agregar un cuarto, en Santa Rosa, La Pampa”, agregó.
El área donde ayer se registró el fenómeno es uno de los sitios del país donde suelen registrarse tornados. “En rigor, pueden ocurrir en todo el territorio del país, salvo en la región cordillerana, aunque donde más se producen es en la región pampeana, especialmente en el Este de Córdoba y en el norte de Buenos Aires.”

Eduardo Videla
 Página/12, Sociedad, 09 /09/09


Texto transcripto y corregido del cuadernillo PROYECTO 0 "Introducción al primer año de la Escuela Técnica" -GCBA- 2012.

LA VENGANZA




LA VENGANZA

Lo supe desde el día en que llegó, esa mujer era insoportable. Lo primero que dijo al entrar fue: “Esto es una mugre”. Yo ni me moví, me quedé como si nada, aunque podría haber reaccionado y con razón. ¿Quién era ella para venir a criticar? Hacía muchos años que yo vivía aquí y después de todo, el lugar no estaba tan sucio. En realidad, lo que más me molestó fue su cara de mujer práctica, de saberlo todo. Enseguida empezó a dar órdenes, a acomodar y a desacomodar.

Con los días me fui acostumbrando al clima de la casa. Por otro lado, un poco de ventilación no venía mal. Y como yo permanecía silenciosa, casi sin hacerme notar, tratando de no mortificar, aceptando sumisamente su despotismo, la convivencia se hizo bastante llevadera. Claro, me ignoraba olímpicamente. A la hora de cenar todos participaban de la conversación y yo notaba que estaba un poco de más, que no podía aportar nada. En principio, no me afectaba demasiado. Pero, con el tiempo las tardes comenzaron a hacérseme eternamente largas. Mi único entretenimiento era tejer, y muchas veces me quedaba dormida con el tejido, sin darme cuenta.

Fue por eso que los problemas, los verdaderos problemas, comenzaron el día en que, al despertarme, descubrí que mi tejido estaba deshecho. Alguien (¿quién sino ella?) se había tomado el trabajo de destejerlo. Por supuesto, me quedé en el molde y no dije nada. Pero la malignidad de esa mujer me resultó intolerable, me perturbó profundamente. En silencio, recomencé mi labor. ¿Qué ganaba con hacerme mala sangre?

Desgraciadamente, ella estaba dispuesta a terminar con mi paciencia, no me quería en la casa, era evidente; me estaba provocando, y yo, después de una vida entera allí, no me resignaba a retirarme, no me daría por vencida.

Desde aquel día mi tejido fue deshecho deliberadamente, una y otra vez. Y vuelto a tejer por mí, con parsimonia de Penélope, todos los atardeceres. Sólo que yo no tenía ningún Ulises a quien esperar… ¡ni tampoco me acosaban los pretendientes!

Así el tiempo fue haciendo sus estragos, mi paciencia se agotaba… su desafío era permanente. Me callaba, pero la furia crecía en mi interior. Y yo tejía… tejía... y volvía a tejer odios y rencores acumulados. A la hora de comer ya no podía tragar bocado, tampoco me quedaba apetito. Me sentía tan mal…

Esa vez yo había puesto especial empeño en mi labor, como contestando a la insidia de su actitud. De modo que cuando la vi empuñando su asqueroso plumero, sin pensarlo dos veces, me vengué para toda la vida: de un saltito me ubiqué sobre su cuello, la mordí y le inyecté todo el veneno que pude, y aunque mis cuatro pares de patas estaban bastante débiles, tuve suficiente fuerza para volver a mi lugar, en un rincón del aparador, como antes, donde actualmente tejo, sin tensiones, mi habitual tela de seda.

Ana Rosa LLobet En El monitor de la educación, Sección íObras Maestras)


Transcripto con correcciones del cuadernillo PROYECTO 0 "Introducción al primer año de la Escuela Técnica -GCBA- 2012